En nuestro segundo día de Copenhagen Fashion Week, hubo un desfile que no necesitó exageración para destacar. Baum und Pferdgarten presentó Airborne, una colección sólida, bien pensada y profundamente conectada con el estilo de vida de Copenhague.
Esta cobertura fue realizada junto a Biotop Professional, acompañándonos en una jornada donde la moda se vivió desde la experiencia, el detalle y la construcción.
Inspirada en Amelia Earhart, pionera de la aviación y figura clave en romper barreras entre lo masculino y lo femenino, Airborne toma esa dualidad como punto de partida. La colección explora cómo los códigos de los uniformes estructurados, funcionales y protectores pueden convivir con siluetas más suaves, sensibles y elegantes.
Desde el primer look, la propuesta se sintió coherente. Bomber jackets, outerwear protagónico, denim rígido y cuero con acabados desgastados construyeron una base utilitaria fuerte. Pero lejos de sentirse dura, la colección encontró equilibrio a través de vestidos fluidos, detalles delicados, estampados florales y telas ligeras que suavizaron cada conjunto.
El estilismo fue clave para conectar directamente con la audiencia de la marca. Bufandas, pañuelos, gorros y accesorios cuidadosamente integrados aportaron capas de personalidad sin robar protagonismo a las prendas. El layering se sintió natural, funcional y muy alineado con el clima y el ritmo de la ciudad.
Uno de los grandes aciertos de Airborne fue la calidad de los materiales. Se notaba en la caída de las telas, en la estructura de las piezas y en la sastrería bien ejecutada. Baum und Pferdgarten dejó claro que no se trata solo de crear looks atractivos, sino de pensar en cómo se construyen, cómo se sienten y cómo se usan en la vida real.
El desfile tuvo lugar en un histórico salón deportivo en el centro de Copenhague, transformado en una pasarela que evocaba una pista de aterrizaje. Esta escenografía reforzó la narrativa de la colección y sumergió a sus invitados en su universo. La presentación estuvo acompañada por el coro femenino de la Sankt Anna Music Academy, añadiendo una atmósfera ceremonial y emotiva al espacio.
La pasarela contó con una mezcla de modelos y amigos de la casa, reforzando ese sentido de comunidad que caracteriza a la marca. Más que un espectáculo distante, Airborne se sintió cercano, honesto y bien aterrizado.
Baum und Pferdgarten demuestra, una vez más, que entiende a su público. Una colección pensada para su gente, para su ciudad y para una forma de vestir que prioriza la construcción, la funcionalidad y el estilo sin esfuerzo. Airborne no buscó impresionar a gritos, pero dejó una impresión duradera.




