La influencia del cine y la televisión va mucho más allá de la ropa. A veces, basta un personaje, una escena o un primer plano para que un peinado pase de ficción a fenómeno global. No son solo cortes de cabello: son símbolos de época, actitud y aspiración. Estos son algunos de los peinados más copiados de la historia audiovisual, y por qué siguen vivos hoy.
Rachel Green y “The Rachel”
Friends
Es imposible hablar de peinados icónicos sin mencionar a Rachel Green. Su corte en capas, con volumen y movimiento, se convirtió en el peinado de los noventa. “The Rachel” fue tan influyente que mujeres de todo el mundo llegaban a los salones con una foto de Jennifer Aniston en la mano.
Lo interesante es que el corte ha mutado con los años: más largo, más pulido, más effortless. Pero la esencia sigue ahí. Cada vez que vuelve el layering noventero, vuelve Rachel.
Mia Wallace y el bob definitivo
Pulp Fiction
El bob negro, recto y con flequillo de Mia Wallace es la definición de minimalismo con carácter. No era un peinado elaborado, pero sí una declaración de personalidad: fuerte, misteriosa, inolvidable.
Desde entonces, el bob con fleco ha sido sinónimo de cool intelectual y sensualidad contenida. Cada revival del corte tiene algo de Mia, aunque no siempre lo sepamos.
Audrey Hepburn y el pixie eterno
Roman Holiday
Cuando Audrey Hepburn se corta el cabello en Roman Holiday, no solo cambia su look: redefine la feminidad. Su pixie corto, delicado y elegante rompió con la idea de que el cabello largo era el único símbolo de belleza femenina.
Décadas después, el pixie sigue siendo un acto de estilo y valentía. Cada vez que alguien decide ir corto, hay un eco de Audrey en ese gesto.
Cher Horowitz y el blowout noventero
Clueless
Largo, pulido, con volumen perfecto: el cabello de Cher Horowitz encapsuló el glamour adolescente de los noventa. Era lujo, control y perfección, incluso en lo cotidiano.
Hoy lo vemos regresar en forma de blowouts, cepillados noventeros y melenas ultra brillantes que dominan TikTok y alfombras rojas. Cher no solo vestía bien: dictaba estética.
Carrie Bradshaw y el poder del caos
Sex and the City
Rizos naturales, frizz, ondas imperfectas. Carrie Bradshaw nos enseñó que el cabello no tenía que ser “perfecto” para ser deseable. Su pelo era tan impredecible como ella, y eso lo hacía real.
En una era obsesionada con el control, Carrie legitimó el desorden como estilo. Hoy, cuando celebramos la textura natural y la autenticidad, seguimos caminando por el sendero que ella abrió.
Estos cortes no se copiaron solo porque se veían bien. Se copiaron porque representaban algo: independencia, rebeldía, romanticismo, libertad. El cine y la televisión no solo reflejan tendencias, las crean. Y cuando un peinado conecta con una emoción colectiva, deja de ser moda para convertirse en historia.




