Skip to main content

La Met Gala siempre ha sido ese momento en el que la moda se convierte en espectáculo. Arte, cultura, celebridades, looks que hacen historia. El punto exacto donde todo se mezcla y se eleva.

Pero la edición 2026 dejó algo claro: ya no se puede hablar de moda sin hablar de lo que está pasando afuera. Porque sí, la gala pasó como siempre. Hubo momentos virales, conversaciones, análisis de looks.

Pero esta vez, la narrativa no se quedó en la alfombra. Se fue hacia otro lugar, uno más incómodo.