Fui invitada a Essence Panamá 2026 y cambió por completo mi forma de entender el perfume.
Hay experiencias que simplemente te marcan.
Y esta fue una de ellas.
Fui invitada a la segunda edición de Essence Panamá 2026, un encuentro que reúne a algunas de las casas más importantes de la perfumería de autor a nivel mundial. Bajo el concepto de heritage, presente y futuro, esta experiencia no solo me permitió conocer nuevas fragancias, sino entender realmente lo que hay detrás de ellas.
Porque sí, algo que entendí desde el primer momento es que esto no se trata solo de oler perfumes.
No es perfumería de nicho, es perfumería de autor
Durante estos días tuve la oportunidad de conversar directamente con distintos perfumistas, hacerles preguntas, escuchar sus historias y compartir espacios mucho más cercanos con ellos.
Y hubo algo que me llamó mucho la atención: muchos no se identifican con el término “perfumería de nicho”. Prefieren hablar de perfumería de autor.
Y tiene todo el sentido.
Cada fragancia nace de una historia, de una emoción o de un momento específico en la vida de quien la crea. No es un producto más es una extensión de su visión.
Más allá de las entrevistas, hubo momentos que fueron incluso más valiosos: esos espacios después, donde simplemente conectábamos.
Ahí fue donde realmente entendí la profundidad de este mundo. Estar rodeada de personas que han dedicado su vida a esto, escucharlas hablar con tanta pasión y conocimiento, fue algo que me dejó completamente inspirada.
Una libreta, una idea y Costa Rica
Uno de los momentos más especiales para mí fue con Ramón Monegal.
En medio de la conversación, sacó su libreta personal y nos empezó a mostrar ideas de futuras fragancias. Cada una conectada a un momento específico de su vida.
Y entre todas, hubo una que me marcó especialmente: una inspirada en Costa Rica, que quiere llamar Pura Vida.
En ese momento entendí que una fragancia puede nacer de cualquier lugar, incluso de una emoción o de un país que dejó huella.
Historias que vienen de generaciones
También descubrí que muchas de estas casas tienen historias profundamente familiares.
Algunas comenzaron en espacios pequeños, casi íntimos, y hoy son reconocidas a nivel mundial. Otras han pasado de generación en generación, manteniendo un legado vivo.
Eso le da un valor completamente distinto a cada fragancia.
Más que oler, vivir el perfume
El evento estuvo lleno de masterclasses y experiencias diseñadas para entender aún más este universo.
Una de las más especiales para mí fue la de Parfums de Marly, donde conecté muchísimo con Delina, una fragancia inspirada en la estética rococó una época llena de feminidad, celebración y detalle.
Hay tres versiones, cada una con una intensidad distinta, y honestamente… me enamoré de todas.
También asistimos a una masterclass de Atelier Des Ors, donde nos explicaron el porqué de elementos tan distintivos como el uso de oro en sus fragancias, y cómo esto forma parte de su identidad.
Experiencias que despiertan los sentidos
Una de las experiencias más inolvidables fue la cena con Nishane.
Cada platillo estaba diseñado en base a una fragancia. Antes de probarlo, nos colocaban un antifaz y nos invitaban a oler una esencia. Luego, al comer, todo se conectaba.
Fue una experiencia sensorial completamente distinta. De esas que no se olvidan.
Lanzamientos y momentos especiales
También tuvimos acceso a lanzamientos exclusivos, como la nueva fragancia de Creed “Wild Vetiver” fresca, ligera y muy versátil, además de una primicia de Matiere Premiere que se lanzará en mayo y que, por ahora, tenemos que mantener en secreto.
Lo que realmente me llevo
Si algo me dejó esta experiencia es que el perfume no es solo una fragancia que eliges porque “te gusta”.
Es identidad.
Es historia.
Es intención.
Entender eso cambia completamente la forma en la que te conectas con él.
Un momento que nunca imaginé
Estar ahí, rodeada de algunos de los perfumistas más importantes del mundo, escuchando sus historias directamente de ellos… es algo que hace un año no me hubiera imaginado.
Y hoy, haberlo vivido, me deja con una sensación de gratitud enorme.
Lo que viene
Ya nos adelantaron que la edición 2027 está en camino y promete ser aún más grande.
Después de esta experiencia, solo puedo decir: quiero volver.
Panamá como escenario
Todo esto se llevó a cabo en el Casco Viejo de Panamá, un lugar que por sí solo ya es mágico. La arquitectura, el ambiente, la historia… todo hizo que la experiencia se sintiera aún más especial.
Al final, entendí algo muy claro:
cuando conoces la historia detrás de una fragancia, ya no la vuelves a oler de la misma manera.




