Hailey Bieber vuelve a confirmar por qué es una de las figuras más influyentes de la moda actual. Esta vez, lo hace como rostro de la campaña de San Valentín de Victoria’s Secret, una colaboración que no grita sensualidad obvia, sino seguridad, actitud y control absoluto de la escena.
En el video oficial de la campaña, Hailey aparece en una habitación de luz suave, sentada sobre un cajón, pintándose las uñas de los pies con total naturalidad. Lleva un sujetador rosa pastel con lunares negros, copas con aros y tirantes oscuros: un guiño al imaginario clásico de la lencería, reinterpretado desde una estética más cool y contemporánea. No posa para la cámara: existe frente a ella. Y eso es justamente lo que transmite esa llamada main character energy que la marca resume con una frase clara: “Porque San Valentín exige energía de protagonista”.
El styling acompaña esa narrativa. Pendientes de diamantes colgantes elevan el look, mientras el maquillaje se mantiene fiel al sello Hailey: piel luminosa, mejillas bronceadas, cejas definidas, pestañas largas y labios brillantes. El cabello, recogido en una coleta ligeramente despeinada, termina de reforzar esa sensualidad relajada que no se siente forzada ni construida para agradar.
Detrás de esa imagen, Hailey ha sido clara sobre su relación con el cuerpo y el cuidado personal. Ha contado que es cuidadosa con el consumo de gluten, que disfruta comidas simples y balanceadas, y que el ejercicio forma parte esencial de su rutina. Boxeo, pesas, cardio y Pilates, disciplina que conecta con su pasado como bailarina de ballet son parte de su día a día, no como castigo, sino como forma de bienestar físico y mental.
La campaña de Victoria’s Secret no solo presenta lencería para San Valentín: presenta una nueva narrativa. Una donde la sensualidad no se mide en poses, sino en presencia. Y donde Hailey Bieber no interpreta un personaje, sino que reafirma el que ya es: protagonista absoluta de su propia historia.




