En el mundo de la moda, donde cada imagen cuenta una historia y cada detalle está meticulosamente curado, el maquillaje juega un papel esencial en dar vida a las visiones creativas. Durante las semanas de la moda, la atención suele centrarse en las colecciones, pero ningún desfile estaría completo sin los beauty looks que las acompañan.
El maquillaje en la moda no es un simple adorno ni un accesorio secundario: es una herramienta narrativa, un recurso teatral y artístico que amplifica las emociones, define atmósferas y transforma a las modelos en personajes vivos que encarnan la visión del diseñador.
El maquillaje como narrador silencioso
Las pasarelas no son únicamente vitrinas de ropa. Son relatos visuales que transmiten estados de ánimo, emociones y universos conceptuales. El maquillaje cumple un rol determinante en esta puesta en escena: acompaña los estilismos, complementa el concepto y, en muchos casos, marca la pauta estética de toda una temporada.
Los momentos icónicos que hicieron historia
En Be|Me reunimos algunos de los looks de maquillaje más inolvidables de las últimas décadas en la moda. Looks que no están diseñados para el día a día, sino para el arte, el teatro y la emoción de las pasarelas. Porque el maquillaje en la moda no siempre busca la belleza convencional: busca contar historias.
Loewe PV 2025: alas y lunas brillantes
Pat McGrath reinterpretó sus beauty looks de los 90 para Steven Meisel, esta vez en clave futurista. Entre medias lunas doradas y alas plateadas, el maquillaje recordaba tanto al art déco y sus geometrías cósmicas, como a la estética futurista del cine de ciencia ficción.
Fotografías: Loewe Ready to Wear, primavera/verano 2025, via Vogue Runway
Marc Jacobs OI 2025: belleza abstracta
Con besos pintados, marcas de belleza exageradas y sombras desordenadas en tonos fríos, McGrath transformó a las modelos en muñecas vivientes. Inspirada en la idea de la belleza como algo subjetivo y cargado de significado emocional, la artista creó rostros que parecían lienzos surrealistas , recordándonos a los rostros cubistas de Picasso y al arte pop.
Fotografías: Marc Jacobs Ready to Wear, otoño/invierno 2o25, via Vogue Runway
Maison Margiela Alta Costura 2024: porcelana viva
La colaboración entre John Galliano y McGrath alcanzó un clímax creativo al convertir a las modelos en muñecas de porcelana. Pieles cerámicas, cejas ultrafinas y acabados brillantes que parecían vidrio: un espectáculo que paralizó las redes sociales. Según McGrath, su trabajo representaba “nostalgia y pureza”. La artista describió la propuesta como “el juego entre la inocencia y la modernidad” que reflejaba el propio relato de Galliano: el vestir entendido como un ritual donde la textura y la transformación se vuelven actos poéticos. El maquillaje se planteó como una pieza de arte en sí mismo: imperfecto y profundamente teatral.
Fotografías: Maison Margiela Alta Costura 2024 via Vogue Runway
Chanel Alta Costura 2013: Couture en la mirada
Karl Lagerfeld llevó la alta costura a la mirada: pestañas adornadas con fragmentos de tela del mismo tejido de los vestidos. El efecto recordaba tanto a la delicadeza del encaje francés como a la tradición artesanal de la maison. Este gesto trasladó la noción de moda como “hecho a mano” al propio rostro, borrando la frontera entre vestido y maquillaje.
Fotografías: Chanel Alta Costura 2013, via Vogue Runway
Valentino PV 2019: cristales Swarovski
Ante una colección maximalista de estampados, plumas y lentejuelas, lo habitual hubiera sido apostar por un maquillaje discreto que no compitiera con la ropa. Pero McGrath decidió lo contrario: enmarcó las miradas con cientos de cristales de Swarovski aplicados a mano, en tonos verdes, azules y dorados que dialogaban con los vestidos de Pierpaolo Piccioli.
Más que un adorno, el maquillaje funcionó como joyería. El gesto fue profundamente poético: la mirada se transformó en objeto precioso, borrando los límites entre cuerpo, ornamento y espectáculo. Un recordatorio de que el maquillaje puede ser tan narrativo y teatral como la propia moda.
Fotografías: Valentino primavera/verano 2019 via Vogue Runway
Dior Alta Costura 2018: surrealismo puro
Peter Philips se inspiró en el movimiento surrealista para dibujar tattoos temporales en las manos y clavículas de las modelos, complementando los delineados gráficos. Una fusión perfecta de moda y arte. Philips diseñó un manifiesto artístico sobre la piel. Inspirado en Salvador Dalí, Man Ray y la fotógrafa alemana Grete Stern, los rostros evocaban el lenguaje visual del surrealismo. Los tatuajes temporales con palabras como Liberté y Miroir no eran meros adornos: eran un eco de los manifiestos poéticos del movimiento. Incluso el cine fue referencia: The Red Shoes (1948), con sus atmósferas teatrales. El resultado fue una colección donde moda, literatura y arte se entrelazaron en un mismo gesto visual.
Fotografías: Dior Alta Costura 2018 via Vogue Runway
Dior Alta Costura 2013: labios cristalizados
McGrath volvió a romper esquemas con labios cubiertos de cristales Swarovski en tonos rosas y rojos. Un detalle lúdico, brillante y absolutamente innovador. El efecto era escultórico, jugando con la luz y la superficie. Más que maquillaje, era joyería efímera aplicada al cuerpo.
Fotografías: Dior Alta Costura 2013 via Vogue Runway
Maison Margiela Alta Costura 2016: estética rock star
Maquillaje interestelar, zigzags, parches de ojos y labios pintados en homenaje al camaleón del rock. Un ejemplo de cómo el maquillaje puede ser un tributo cultural y estético al mismo tiempo. Inspirado en David Bowie, este maquillaje retomaba la iconografía glam-rock de los años 70: rayos de color, zigzags y labios eléctricos.
Fotografías: Maison Margiela Alta Costura 2016, via Vogue Runway
Valentino Alta Costura 2019: hadas florales
Con pestañas hechas de plumas y rostros pintados con pétalos, McGrath transformó a las modelos en criaturas de fantasía, reforzando la narrativa floral de la colección; un relato visual sobre la naturaleza y la fantasía. El resultado evocaba no solo la feminidad romántica de los años 60 con ecos de Twiggy, sino también la pintura barroca y los bodegones florales de maestros holandeses del siglo XVII. Un ejemplo de cómo el maquillaje puede expandir el storytelling de una pasarela.
Fotografías: Valentino Alta Costura 2019 via Vogue Runway
Belleza extraordinaria en Schiaparelli
No se trata de un solo show, sino de múltiples pasarelas de la firma a lo largo de los últimos años. Aunque en general han predominado los clean looks y un maquillaje sobrio, siempre hay uno o dos beauty looks que se convierten en protagonistas, auténticas obras de arte que roban la atención. De la mano de Pat McGrath, y en colaboración con Daniel Roseberry, estos momentos han elevado la propuesta estética de Schiaparelli. Entre ellos destacan creaciones con cristales, aplicaciones tridimensionales y materiales no convencionales que transforman el rostro en una extensión directa de la colección.
Fotografías: Schiaparelli via Vogue Runway
El otro lenguaje de la moda
Estos momentos icónicos nos recuerdan que el maquillaje en moda es mucho más que estética. Es arte performático, es pintura sobre piel, es un lenguaje silencioso que transmite emociones y multiplica el impacto visual de las colecciones.
Maquilladores como Pat McGrath, conocida como la “reina del maquillaje en la moda”, y Peter Philips, actual director creativo de maquillaje en Dior, han demostrado que la piel puede ser un lienzo tan poderoso como cualquier tela.
Sus creaciones no buscan que alguien las replique en el día a día: buscan emocionar, inspirar y desafiar la percepción de lo que el maquillaje puede ser.
En la moda, la ropa cuenta una historia, pero el maquillaje la amplifica, la completa y le da dimensión. Son arte en movimiento, efímero pero eterno en la memoria colectiva de quienes aman la moda.
En Be|Me celebramos estas obras maestras que transforman cada pasarela en un espectáculo total. Porque el maquillaje en la moda no es maquillaje: es narrativa, es cultura, es magia.